(Delegado del Gobierno en la Región de Murcia y Secretario General de la Agrupación Socialista MURCIA ESTE)
En la Región ha arraigado un victimismo muy rentable políticamente para algunos, pero paralizador en lo económico para la mayoría. Y esto se debe, fundamentalmente, a que, en lugar de contribuir a explotar nuestras capacidades, se insiste en nuestra dependencia de algo externo que, unas veces se dibuja como el origen de todos nuestros males, y otras, como nuestra única salvación.
Esa estrategia manida por el Gobierno regional insiste una y otra vez en buscar enemigos fuera que nos perjudican, o sucesos extraordinarios que nos sacarán de pobres a modo de lotería.
Cuando hace unos meses titulaba un artículo de opinión 'Ora et labora', ya advertía que esa actitud contemplativa nos está haciendo mucho daño. De ahí que sugiriera a todos aquellos que contribuimos a construir la opinión pública dejar de poner el foco en las disputas partidistas para centrar nuestros esfuerzos en lo que realmente importa al ciudadano, que son las oportunidades que se ofrecen y que perdemos sistemáticamente.
Para que mi propuesta sea más comprensible me referiré a cinco ejemplos. El primero de ellos se refiere al turismo internacional y el servicio aeroportuario. Con la magnitud de la crisis en la Región, y con la enorme apuesta de turismo residencial que aquí se hizo, lo importante ahora debería ser mejorar nuestra oferta turística como un motor fundamental de riqueza y empleo regional. Los pasajeros del aeropuerto de Murcia-San Javier han aumentado casi un 30% este año y se están mejorando las conexiones (la semana pasada se anunciaron dos nuevos vuelos a Glasgow). Sin embargo, en lugar de explotar esas oportunidades, parece que lo relevante es una supuesta disputa entre aeropuertos.
El segundo ejemplo se refiere al AVE, cuya llegada a la ciudad de Murcia será en 2014. Lo lógico en este caso sería trabajar para definir su entrada provisional en la ciudad y para que la Alta Velocidad tenga un impacto duradero en la economía regional. Pero quizás algunos prefieren anteponer la rentabilidad política a la económica, de ahí que muestren un reiterado e injustificado escepticismo sobre la fecha de llegada y, con ello, dinamiten el trabajo previo que se tendría que estar realizando.
Algo parecido ocurre con el parador de Lorca, otra infraestructura desarrollada por el Gobierno de España, que tendrá un impacto muy positivo para la ciudad y que algunos se empeñan en menospreciar por el mero hecho de quién la financia que, por cierto, somos todos los ciudadanos, venga de donde venga el dinero.
El cuarto ejemplo sería justamente el aprovechamiento de todo nuestro potencial empresarial. Los murcianos somos gente emprendedora y nuestras empresas están trabajando duramente para remontar la crisis. Desde la Administración estamos para apoyarles; por ejemplo, impulsando la innovación o generando nuevas líneas de acceso a la financiación o a los mercados exteriores. El Gobierno de España lidera estas iniciativas a través del ICO, del CDTI o del ICEX, respectivamente, pero nuevamente hay un sorprendente empeño en silenciarlas por el mero hecho de ser iniciativas estatales.
He dejado como último ejemplo la gestión de la reciente crisis agroalimentaria. Podría parecer que el interés de las autoridades regionales ha estado centrado en criticar la labor del Gobierno o la de la consejera de Andalucía, en lugar de coordinar acciones en defensa del campo español. Nuestra imagen puede salir reforzada si aprovechamos la oportunidad para mostrar la trazabilidad de nuestros productos y su ventaja, justamente en garantía de frescura y seguridad alimentaria frente a otros orígenes con menos garantías. Ése está siendo el objetivo del Gobierno de España, pero es triste que no se vea reforzado justamente desde uno de los territorios que más interés tiene en ello, como es la Comunidad Autónoma de Murcia.
Podría decir, como conclusión, que turismo internacional, Ave, parador de Lorca, calidad empresarial, innovación y calidad agrícola son retos a corto y medio plazo que generan oportunidades muy interesantes para construir un futuro sólido en nuestra Región. Porque no solo otra forma de hacer política es posible, sino que, además, hay otra forma de mirar a la política, la que desean ver los ciudadanos y a la que todos nos debemos.