¿Un tranvía de entrada o de salida?
María José Alarcón (Portavoz del PSRM en el Ayuntamiento de Murcia)
Jueves, 13 de Mayo de 2010
La pregunta que encabeza esta reflexión puede parecer rara ya que el tranvía que se está construyendo en Murcia, como todos los medios de transporte público, actúa en los dos sentidos conectando el centro con las afueras de la ciudad. Pero la cuestión no es trivial. Hace cien años se construyó la primera línea de tranvía en Murcia, enlazando El Palmar con la ciudad. Como la mayoría de estas infraestructuras su objetivo es acercar a los obreros de la periferia a su trabajo en el centro, y a los usuarios de los comercios y servicios.
Hablamos de transportes de entrada, que se saturan en sentido centro a primera hora de la mañana. Las líneas que se están construyendo en Murcia no van a ninguna de las principales pedanías, ni a las ciudades de su entorno como Alcantarilla o Molina, sino que tienen dos objetivos claros: la Universidad y los centros comerciales. Respecto a la Universidad no tengo nada que objetar, puesto que actúa como centro en el sentido al que antes hacía referencia, con un flujo masivo y diario. Respecto a la otra línea, se me dirá que aspira a solucionar un grave problema, el de los atascos en la zona norte. Lo absurdo de la cuestión es que vamos a dedicar 200 millones de euros a intentar solucionar un problema que ha creado el Ayuntamiento, previsible y fácilmente evitable gratis, y además no lo vamos a resolver.
Lo ha creado el Ayuntamiento porque fue el que permitió esa concentración de comercios donde sólo había limoneros e incumpliendo los requisitos que se supone que exigía (el Ministerio de Fomento de cuando Cascos ya dijo que o se hacía una entrada a dos niveles o se atascaba; y el Ayuntamiento lo aprobó, pero luego lo modificó y permitió la 'solución' actual para ahorrar un dinero a los promotores del negocio). Por eso digo que el atasco era previsible y que hubiese sido gratis evitarlo, porque los mismos que se ahorraron la obra se hubiesen beneficiado haciéndola. El Consistorio, por supuesto, nos hubiese ahorrado a todos los miles de euros que cada fin de semana nos gastamos allí en policía; y a los murcianos, las miles de horas de atascos.
La solución a ese problema generado por Cámara, además de carísima no es válida. El tranvía necesita un flujo diario como el de la Universidad (o el de la Costera Sur, la Arrixaca y tantos otros), pero a los centros comerciales la mayoría va una tarde a la semana, y en coche. Al fútbol, una hora cada quince días. Supongamos que, aunque sea parcialmente, cumple su objetivo. Los murcianos están financiando una obra colosal para terminar de machacar el centro de su ciudad. Los comercios, que están sufriendo una crisis especialmente dura en nuestra Región y unas obras incómodas como todas, se encontrarán al final con la recompensa de un centro todavía más castigado.
Queda el aspecto económico. La obra se financia por la constructora en base a un contrato que le garantiza que el Ayuntamiento abonará lo que los usuarios no paguen. Esto puede suponer un desembolso anual de cerca de 30 millones de euros. Es decir, cada murciano va a pagar casi 100 euros al año por algo que, en el mejor de los casos, aspira a solucionar un problema creado por Cámara generando otro más grave. Este debería ser uno de los grandes debates ciudadanos, porque cuando teníamos la oportunidad de definir unos transportes públicos para hacer ciudad, se han definido para deshacerla, y lo vamos a pagar entre todos.
Publicado en: Diario La Verdad