(Secretaria de Innovación y Nuevas Tecnologías de la Ejecutiva Federal del PSOE y Diputada Regional del PSRM)
Desgraciadamente, teníamos razón. Esa es la verdadera herencia que dejó el Partido Popular a España. Las viviendas planificadas en 2003 y 2004 se estuvieron ejecutando hasta 2007. Por eso la corrección en el exceso del sector de la vivienda residencial y del sector inmobiliario empezó precisamente en 2007, fruto de las medidas que se habían puesto en marcha con el Partido Socialista. Poner cordura para evitar saturación de los mercados ha sido, desde 2004, una tarea prioritaria para nuestro Gobierno. Así lo demostró cuando se aprobó la Ley del Suelo, cuyo cometido es proteger a los ciudadanos de la especulación y de los desequilibrios que el mercado por si sólo muchas veces produce. También se dieron grandes saltos como en el incremento de apoyo en Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+I), llegando a unos 50.000 millones de euros, por cierto un impulso similar al del gobierno de Aznar, con la diferencia que éste lo realizó en ocho años mientras que el gobierno de Zapatero lo hizo en cuatro.
Pero en este tema las comunidades autónomas tienen un papel fundamental de implicación, participación y de impulso. Algunas de ellas han sabido recoger y ejecutar la nueva estrategia de economía sostenible que el Gobierno central está llevando a cabo. Algunas han sido capaces de acordar un Pacto Social de Reformas para apoyar el cambio en la estructura productiva, definiendo así los sectores que van a ser prioritarios para todas las acciones de gobierno: desde la planificación industrial, pasando por la educación, las TIC, la formación para el empleo y Universidad, la ciencia y la innovación, los incentivos, la financiación y a su vez preparando a los sectores tradicionales para la modernización de cara a un horizonte próximo. Entre ellos, la construcción. De hecho, este sector junto con el energético son dos de nuestras fortalezas a nivel internacional, y por tanto ambas actividades económicas deben seguir teniendo un peso relevante en la creación de empleo y de riqueza. Pero eso sí, incorporando cada vez más la innovación como ventaja competitiva, apostando por el despliegue del enorme potencial de las innovaciones tecnológicas que se vienen produciendo. Eso ayudará a alejar la idea errónea de que la construcción sólo tiene futuro ligada a la especulación.
¿Y en nuestra Región? Aquí la trayectoria es la contraria a la deseable; se hace caso omiso a los llamamientos desde algunos sectores de la sociedad de que la innovación debe abrir las posibilidades de mercado y de negocio en nuestro país para no ser tan dependientes de tan pocos sectores. De la ceguera del Gobierno regional valga de ejemplo el rechazo del proyecto de escuela 2.0, ignorando el daño de cohesión social de nuestros futuros trabajadores con los del resto de España y en contraposición con otros gobiernos, como el de Euskadi, que lanza una plataforma de gobierno abierto, Irekia, en aras de la transparencia y para impulsar la participación política de la ciudadanía por medio de la Red.
Estas son reflexiones de fondo necesarias para demostrarnos la necesidad en nuestra Región de otra política económica, de afrontar la crisis como una oportunidad para salir de donde estamos. Debería ser el momento de la educación y de la formación, de la modernidad, de la digitalización, de la innovación y la creatividad. Más conocimiento y no el conservadurismo de políticas inestables, incoherentes con la propia realidad y que ignoran las verdaderas necesidades sociales y económicas de nuestro país.
Esta crisis nos exige que no nos volvamos a equivocar como región.